El tratamiento nutricional mejora el pronóstico en aquellas situaciones clínicas en que el paciente es incapaz de cubrir sus necesidades nutricionales con una alimentación habitual, y su objetivo fundamental es evitar o revertir la desnutrición relacionada con la enfermedad. Este tratamiento nutricional especializado puede administrarse por vía digestiva (nutrición enteral [NE]) e intravenosa (nutrición parenteral [NP]); la decisión depende de varios factores y debe adaptarse a cada situación, sopesando los riesgos y beneficios.