La toma de decisiones en nutrición clínica constituye un proceso complejo que integra principios éticos, evidencia científica y el respeto a los derechos de los pacientes. La práctica asistencial debe fundamentarse en la autonomía de la persona, la planificación compartida de los cuidados y la evaluación de la proporcionalidad y utilidad de las intervenciones nutricionales. En este contexto, resulta esencial diferenciar el cuidado nutricional orientado al confort y la preservación de la dignidad del paciente del tratamiento nutricional, cuya indicación debe responder a objetivos clínicos concretos, valorando siempre el balance entre beneficios, riesgos y expectativas terapéuticas.