Portavoz: Dra. Gloria Lugo
Cada noche, mientras una mayoría duerme y los que tienen insomnio contemplan el paso de las horas mirando al techo, un tercer grupo está trabajando en la oscuridad. Limpian, vigilan, cuidan, fabrican, operan o conducen. La vida moderna les obliga a desempeñar sus funciones en el período en el que los humanos hemos evolucionado para descansar. Pero ir en contra de la naturaleza pasa factura más pronto que tarde. «El trabajo nocturno habitual produce una desincronización circadiana que afecta prácticamente a todos los sistemas endocrinos del organismo», advierte la doctora Gloria Lugo Rodríguez, miembro del Comité Gestor del Área de Nutrición de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición (SEEN). En su conjunto, estas alteraciones aumentan el riesgo de sufrir diversas enfermedades, desde diabetes tipo 2 hasta patologías cardiovasculares o algunos tipos de cáncer, como el de colon o el de mama.