Portavoz: Dr. Juan Manuel Guardia Baena
En España, hasta el 80% de los pacientes con cáncer presenta desnutrición, un problema que afecta negativamente a todas las fases de la enfermedad: reduce la tolerancia a los tratamientos, aumenta las complicaciones y empeora la calidad de vida. Tanto el cáncer como sus terapias (quimioterapia, radioterapia o cirugía) provocan pérdida de apetito, alteraciones digestivas y un estado hipermetabólico que favorece la pérdida de masa muscular y peso. Por ello, los especialistas destacan que la nutrición clínica debe considerarse parte del tratamiento médico, ya que una intervención nutricional temprana y personalizada puede mejorar la supervivencia, optimizar la eficacia terapéutica y reducir ingresos y estancias hospitalarias.
Los expertos subrayan que la nutrición debe integrarse de forma sistemática y multidisciplinar desde el diagnóstico, mediante cribados rutinarios y herramientas como los criterios GLIM, que permiten evaluar la gravedad de la desnutrición. El abordaje incluye valoración individualizada, técnicas morfofuncionales y planes nutricionales adaptados al tipo de tumor y al tratamiento. Además, los especialistas advierten sobre mitos frecuentes —como evitar proteínas animales o seguir “dietas milagro”— y recuerdan la importancia de acudir a fuentes fiables. En conjunto, la inversión en nutrición clínica no solo mejora la evolución y el bienestar del paciente oncológico, sino que también optimiza el uso de recursos sanitarios.