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Adipose tissue retains an epigenetic memory of obesity after weight loss

Laura C Hinte, Daniel Castellano-Castillo, Adhideb Ghosh, Kate Melrose, Emanuel Gasser, Falko Noé, Lucas Massier, Hua Dong, Wenfei Sun, Anne Hoffmann, Christian Wolfrum, Mikael Rydén, Niklas Mejhert, Matthias Blüher, Ferdinand von Meyenn

19 de enero de 2026

Autor del comentario: Ana Belén Crujeiras Martínez. Epigenómica en Endocrinología y Nutrición (EpiEndoNut). Instituto de Investigación Sanitaria de Santiago de Compostela (IDIS) y CIBER Fisiopatología de la Obesidad y Nutrición (CIBEROBN), Santiago de Compostela. 
Citación (Revista): Nature. 2024 Dec;636(8042):457-465
DOI:10.1038/s41586-024-08165-7.

Objetivos del estudio: El objetivo principal del estudio es determinar si el tejido adiposo humano conserva una “memoria epigenética” de la obesidad, incluso después de una pérdida de peso significativa y mantenida. 

Población de estudio: En este estudio se evaluó la expresión génica en muestras de tejido adiposo subcutáneo y visceral (omental) procedentes de 20 pacientes con obesidad severa (IMC > 38 kg/m²) y sin diabetes, analizadas antes y después (12 meses) de una pérdida ponderal superior al 25% del IMC conseguida mediante cirugía bariátrica. Como grupo de referencia, se incluyeron muestras de tejido adiposo de 18 individuos con peso saludable. Las muestras humanas procedían de tres cohortes independientes. Con el objetivo de validar los resultados observados en humanos, los autores emplearon además un modelo experimental de obesidad en ratón, analizando tejido adiposo visceral (epididimal). Los animales fueron alimentados con una dieta alta en grasa (60%E lípidos) durante 8 o 25 semanas y comparados con un grupo control alimentado con dieta estándar de animalario (18%E lípidos, chow). Posteriormente, todos los animales fueron mantenidos con dieta chow durante 8 semanas adicionales para inducir la pérdida de peso y adicionalmente fueron alimentados de nuevo con una dieta alta en grasa simulando el efecto yo-yo. En el tejido adiposo de este modelo animal se evaluó la expresión génica y también los mecanismos epigenéticos basados en modificaciones postraduccionales de las histonas con el fin de comprobar si los cambios en la expresión génica observada se pueden explicar mediante mecanismos epigenéticos. 

Resultados: Este estudio realiza un análisis de secuenciación de ARN a nivel de núcleo celular (snRNA-seq). Los resultados de las muestras de tejido adiposo de pacientes con obesidad antes y tras pérdida de peso se compararon con muestras de tejido adiposo de personas con peso saludable. Este análisis muestra que, cuando se compararon con las muestras de pacientes que nunca presentaron obesidad, los genes diferencialmente expresados en las muestras de pacientes con obesidad antes de la pérdida de peso, seguían diferencialmente expresados tras la pérdida de peso. Cuando se analizaron los genes que permanecen alterados tras la pérdida de peso, estos se agruparon en vías biológicas relevantes. Las vías metabólicas relacionadas con la función del tejido adiposo se encontraron reducidas y las vías relacionadas con la inflamación, apoptosis y remodelado de la matriz extracelular estaban aumentadas. En modelos experimentales con ratones con obesidad inducida por la dieta, los investigadores identificaron marcas epigenéticas persistentes en los adipocitos que se correlacionaron con los perfiles de expresión observada en las muestras de pacientes. 

Limitaciones: Aunque el estudio es sólido y conceptualmente muy relevante, conviene señalar que no establece una relación causal directa entre memoria epigenética y recaída ponderal. Además, la evidencia sobre la memoria epigenética se obtiene en las muestras de animales, por tanto, aunque la evidencia del mecanismo molecular es notable, la traducción clínica inmediata aún es limitada. 

Conclusiones principales y opinión personal: El estudio muestra que, incluso después de una pérdida de peso significativa (más del 25% del IMC tras cirugía bariátrica), el tejido adiposo humano no vuelve completamente al estado molecular que se observa en personas que nunca han tenido obesidad aun a pesar de observarse mejoras clínicas tanto a nivel de composición corporal como metabólicas. Esto indica que la obesidad induce cambios que no se “resetean” completamente tras adelgazar, y que no sólo se deben a la cantidad de grasa, sino a una “memoria” celular que persiste más allá de la reducción de peso. Una observación especialmente relevante del estudio es que los resultados fueron muy similares tanto en los animales expuestos a una dieta alta en grasa durante 8 semanas como en aquellos alimentados durante 25 semanas. Este hallazgo sugiere que la inducción de la obesidad, incluso durante periodos relativamente cortos, es suficiente para establecer cambios transcripcionales persistentes en el tejido adiposo. En otras palabras, la duración de la obesidad, ya sea más corta o más prolongada, ejerce una influencia notable en la instauración y el mantenimiento de esta memoria transcripcional, que permanece incluso tras la normalización del peso corporal. Este dato refuerza la idea de que la obesidad puede dejar huellas moleculares tempranas y duraderas, con potenciales implicaciones para la susceptibilidad futura a la recaída ponderal y la disfunción metabólica.

Aplicabilidad clínica y perspectivas de investigación derivadas del estudio: Desde el punto de vista clínico, el concepto de memoria epigenética del tejido adiposo refuerza la necesidad de considerar la obesidad como una enfermedad crónica, en la que la normalización del peso corporal no implica necesariamente la completa reversión del riesgo metabólico. Estos resultados se ven reforzados por estudios previos en humanos, como el de Nicoletti et al. (2019), que demostraron que ciertos cambios en el patrón de metilación del ADN asociados a la obesidad se mantienen tras la cirugía bariátrica, mientras que otros pueden atribuirse específicamente a la intervención quirúrgica. La convergencia entre ambos trabajos, pese a emplear mecanismos epigenéticos distintos (modificaciones postraduccionales de histonas en tejido adiposo frente a metilación del ADN en sangre periférica), apoya la existencia de una impronta epigenética duradera de la obesidad, detectable tanto a nivel tisular como sistémico. Esta coherencia sugiere que la memoria epigenética no es un fenómeno restringido a un tipo celular o técnica concreta, sino una reprogramación biológica estable inducida por la obesidad. En la práctica clínica, estos hallazgos apoyan la importancia de estrategias de seguimiento a largo plazo tras la pérdida de peso, incluyendo intervenciones sostenidas en el estilo de vida y, potencialmente, tratamientos farmacológicos de mantenimiento. Además, el hecho de que algunas de estas marcas epigenéticas puedan detectarse en muestras periféricas, como la sangre, abre la posibilidad de desarrollar en el futuro biomarcadores epigenéticos que permitan identificar a pacientes con mayor riesgo de recaída ponderal o de complicaciones metabólicas, facilitando un enfoque más personalizado del tratamiento.
Desde la perspectiva de la investigación, el estudio plantea varias líneas prometedoras. Este trabajo no solo aporta un mecanismo molecular sólido para entender la resistencia biológica a la pérdida de peso sostenida, sino que, integrado con evidencias previas en humanos, abre nuevas oportunidades para el desarrollo de estrategias terapéuticas más integrales, duraderas y personalizadas en el manejo de la obesidad.
Resumen para la población general: Este estudio muestra que, incluso después de perder peso de forma importante, el cuerpo conserva una “memoria” de la obesidad a nivel molecular. Esta huella puede hacer que recuperar peso sea más fácil y que algunos riesgos para la salud persistan. Los resultados ayudan a entender por qué la obesidad debe tratarse como una enfermedad crónica y a largo plazo.


Sarcopenic obesity and risk of cardio-cerebrovascular disease and mortality: a systematic review and meta-analysis.

Yuhong Luo, Lingzhi Shu, Yanqiu Wang, Xinyu Zhao, Mengya Han, Yuhua Liu, Yan Xu, Binru Han

24 de diciembre de 2025

Autor del comentario: Frank Hernández-García.
Citación (Revista): Luo, Y., Shu, L., Wang, Y. et al. Sarcopenic obesity and risk of cardio-cerebrovascular disease and mortality: a systema􀆟c review and meta-analysis. Int J Obes 49, 2406–2414 (2025).
DOI:10.1038/s41366-025-01909-z
 
Objetivos del estudio: Evaluar la asociación entre la obesidad sarcopénica y el riesgo de enfermedad cardiocerebrovascular (ECV), así como su impacto en la mortalidad, mediante una revisión sistemática y metaanálisis de estudios observacionales.
 
Población de estudio: Se incluyeron 28 estudios observacionales con un total de 575 942 participantes adultos, procedentes de poblaciones comunitarias y cohortes clínicas, con seguimiento variable entre 3 y más de 10 años.
 
Resultados: La obesidad sarcopénica se asoció con un incremento significativo del riesgo de enfermedad cardiocerebrovascular, con una OR combinada de 2,06 (IC 95 %: 1,70–2,48; p<0,001), mostrando heterogeneidad moderada-alta (I²=71%). El riesgo fue especialmente elevado cuando la obesidad sarcopénica se definió mediante criterios combinados de masa muscular, fuerza y adiposidad, alcanzando una OR de 9,22 (IC 95 %: 2,19–38,8).
Para enfermedad cardiovascular aislada, la asociación se mantuvo significativa (OR 2,10; IC 95 %: 1,69–2,61), mientras que la relación con ictus fue menos consistente.
En cuanto a mortalidad cardio-cerebrovascular, el efecto global no alcanzó significación estadística (OR 1,58; IC 95 %: 0,99–2,53; p=0,05), aunque en estudios con ≥5 000 participantes y seguimientos ≥10 años se observó un aumento significativo del riesgo.

Limitaciones: La elevada heterogeneidad entre estudios, junto con la variabilidad en las definiciones de obesidad sarcopénica y los métodos de evaluación de masa muscular, limita la comparabilidad directa de los resultados y la inferencia causal.

Conclusiones principales y opinión personal: Este meta-análisis demuestra que la obesidad sarcopénica constituye un fenotipo de alto riesgo cardiovascular, superior al de la obesidad aislada. Desde un punto de vista clínico, refuerza la necesidad de ir más allá del IMC y evaluar sistemáticamente la composición corporal y la función muscular en pacientes con obesidad.

Aplicabilidad clínica y perspectivas de investigación derivadas del estudio: La identificación de obesidad sarcopénica podría mejorar la estratificación del riesgo cardio-metabólico y orientar intervenciones combinadas de nutrición, ejercicio de fuerza y tratamiento médico. Futuros estudios deberían evaluar si la reversión de la sarcopenia reduce eventos cardiovasculares y mortalidad.

Resumen para la población general: Las personas con obesidad que además tienen poca masa muscular presentan un riesgo mucho mayor de sufrir enfermedades del corazón y del cerebro. Evaluar no solo el peso, sino también la musculatura, puede ayudar a prevenir complicaciones graves y mejorar la salud a largo plazo.


Physical activity and exercise within the context of obesity treatment: Enhancing health beyond weight loss

Jakicic JM, Behrens CE, Deemer SE, Forseth B, Katsanos CS, Nickerson BS, Prado WL, Wang X, Deru LS, Rogers RJ. Physical activity and exercise within the context of obesity treatment: Enhancing health beyond weight loss.

17 de noviembre de 2025

Autor del comentario: Fernando Vidal-Ostos De Lara, Servicio de Endocrinología y Nutrición, Hospital Universitario Príncipe de Asturias (Alcalá de Henares; Madrid).
DOI: https://doi.org/10.1016/j.jshs.2025.101097
Citación: J Sport Health Sci. 2025 Oct 22:101097. doi: 10.1016/j.jshs.2025.101097. Epub ahead of print. PMID: 41135882. Journal of Sport and Health Science.

Objetivos del estudio: Analizar y revisar el papel de la actividad física y el ejercicio en el tratamiento de la obesidad, destacando sus efectos sobre la salud más allá de la pérdida de peso. Evaluar los mecanismos fisiológicos, metabólicos y funcionales implicados.
 
Población de estudio:  Revisión narrativa basada en estudios en adultos con sobrepeso u obesidad, incluyendo intervenciones con ejercicio aeróbico, de fuerza o mixto, así como datos sobre fármacos y cirugía cuando se relacionan con composición corporal y función física.
 
Resultados: La actividad física reduce adiposidad total y visceral incluso sin pérdida ponderal relevante y mejora la calidad del tejido adiposo mediante mayor sensibilidad a la insulina y reducción inflamatoria. El ejercicio de fuerza incrementa la masa muscular en ausencia de restricción calórica y atenúa la pérdida de masa magra durante dietas hipocalóricas o tratamientos incretínicos. Se describen beneficios consistentes en la función cardiorrespiratoria y la fuerza muscular, con aumentos de VO₂máx tanto en hombres como en mujeres sin cambios de peso. El ejercicio modifica favorablemente el perfil lipídico a dosis elevadas (≥23 kcal/kg/semana) y reduce presión arterial e inflamación, especialmente cuando coexiste pérdida de peso. Mejora función cognitiva, salud mental y parámetros neurotróficos como BDNF. Se subraya que muchos beneficios son independientes del cambio ponderal
 
Limitaciones:  La heterogeneidad metodológica de los estudios dificulta estimar la magnitud real de los efectos independientes del peso. Faltan ensayos que combinen ejercicio desde el inicio del tratamiento con fármacos para el tratamiento de la obesidad y evaluar impacto en masa magra y hueso.
 
Conclusiones principales y opinión personal: El ejercicio constituye un componente esencial del abordaje global de la obesidad, aportando beneficios cardiometabólicos, musculoesqueléticos y psicológicos que no dependen exclusivamente del peso. El enfoque debe priorizar movilidad, función física y salud global, no solo el rendimiento deportivo. Esta revisión respalda integrar programas de actividad física adaptados y sostenibles en todo plan terapéutico. 
 
Aplicabilidad clínica y perspectivas de investigación derivadas del estudio: Su integración sistemática en el manejo de la obesidad puede mejorar la funcionalidad y reducir el riesgo cardiometabólico incluso con pérdidas de peso modestas. Se requieren estudios que evalúen ejercicio combinado con fármacos GLP-1 o GLP-1/GIP desde el inicio del tratamiento y modelos que midan calidad tisular, no solo el tejido magro.

Resumen para la población general: El ejercicio aporta beneficios para la salud, aunque el peso no cambie: mejora el corazón, los músculos, la movilidad, la energía y el estado de ánimo. Ayuda a reducir grasa dañina, controlar la glucosa y disminuir la inflamación. Incluir actividad física regular es clave para mejorar la salud de quienes viven con obesidad.

Figura 1 (Imagen adaptada del articulo original): Efectos de la actividad física y el ejercicio en la salud de los adultos con sobrepeso u obesidad



Obesity-Related Glomerulosclerosis—How Adiposity Damages the Kidneys

Justyna Zbrzeźniak-Suszczewicz J., Winiarska A., Perkowska-Ptasińska A, and Stompór T.

27 de octubre de 2025

Autor del comentario: Liliana Patricia Gutiérrez Carrasquilla
Citación: Int. J. Mol. Sci. 2025, 26(13), 6247
DOI: https://www.mdpi.com/1422-0067/26/13/6247

Objetivos del estudio: Evaluar los mecanismos patológicos mediante los cuales la adiposidad, especialmente la grasa perirrenal (TAPR), daña el riñón y conduce a una esclerosis glomerular asociada a la obesidad (ORG).
 
Población de estudio: En esta revisión se analizaron ensayos clínicos en pacientes con obesidad con/sin diabetes tipo 2 y glomerulopatía asociada. Además de modelos experimentales animales (ratones con obesidad) para investigar los mecanismos de daño renal asociados al exceso de tejido adiposo.

Resultados: El tejido adiposo perirrenal en personas con obesidad contribuye al daño renal liberando citocinas proinflamatorias y factores de crecimiento, que lesionan los podocitos y las células mesangiales, provocando glomeruloesclerosis. Además, ejerce en los riñones funciones paracrinas y endocrinas y modifican su función mediante la compresión del parénquima y los vasos renales, que llevan a daño renal progresivo. Explican diferentes intervenciones para tratar la ORG: cambio en el estilo de vida, tratamientos farmacológicos variados [inhibición del sistema renina-angiotensina-aldosterona, inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa tipo 2 (SGLT2i), entre otros], los agonistas del receptor del péptido similar al glucagón tipo 1 (ar-GLP1) y del péptido insulinotrópico dependiente de la glucosa (GIP), como semaglutida y tirzepatida; así como la cirugía metabólica que además de la reducir el peso, ejercen efectos renoprotectores, incluso en personas sin diabetes (DM).

Limitaciones: No hay datos prospectivos robustos específicos para ORG en grandes poblaciones; además, la heterogeneidad de los estudios dificulta cuantificar el riesgo relativo exacto. Falta aún definir la mejor estrategia terapéutica específica para ORG (más allá del control de peso/obesidad) y su impacto a largo plazo en la progresión hacia la insuficiencia renal terminal.

Conclusiones y opinión personal: La obesidad no sólo actúa como factor de riesgo cardiovascular/metabólico sino también como agente directo de daño renal. Desde mi punto de vista, es esencial valorar la obesidad de una manera integral, teniendo en cuenta la afectación renal como uno de los órganos diana, más allá de la DM e hipertensión. Las terapias emergentes, como los ar-GLP1 +/- GIP +/- cirugía bariátrica, son prometedoras, pero se requiere más evidencia específica en esta población con ORG. 
 
Investigación: Urge desarrollar estudios prospectivos que evalúen el impacto de terapias dirigidas al tejido adiposo (por ejemplo modificaciones de TAPR) en la progresión de ORG, y ensayos clínicos que comparen fármacos antiproteinúricos específicos en esta población.

Resumen para la población general: El exceso de grasa corporal, especialmente alrededor de los riñones, puede dañar directamente los filtros renales haciendo que éstos trabajen de más, se inflamen y se deterioren antes de lo habitual. Perder peso y usar ciertos tratamientos médicos puede proteger los riñones y prevenir una enfermedad renal grave.


Nutritional priorities to support GLP-1 therapy for obesity: A joint Advisory from the American College of Lifestyle Medicine, the American Society for Nutrition, the Obesity Medicine Association, and The Obesity Society

Mozaffarian D, Agarwal M, Aggarwal M et al.

29 de septiembre de 2025

Autor del comentario:  Ana Sánchez-Bao
Citación (Revista): Obesity (Silver Spring). 2025 Aug;33(8):1475-1503 Documento conjunto co-publicado en Obesity, The American Journal of Clinical Nutrition, Obesity Pillars y American Journal of Lifestyle Medicine.
DOI:  https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1002/oby.24336                                                                                                                                                       

Objetivos del estudio: identificar áreas prioritarias de intervención nutricional y de estilo de vida que acompañen a la terapia con agonistas del receptor de GLP-1 (aGLP-1) y combinaciones de incretinas en pacientes con obesidad.
 
Tipo  de estudio: es una recomendación conjunta de cuatro sociedades científicas sobre el manejo nutricional y del estilo de vida en personas con sobrepeso/obesidad tratadas con aGLP-1.
 
Resultados: la prescripción de aGLP-1 para el manejo de la obesidad debería ir acompañado de un plan de cuidados global que incluya asesoramiento nutricional y de estilo de vida antes, durante y después del periodo de pérdida de peso. Este plan debe enfatizar una alimentación saludable, la actividad física y el entrenamiento de fuerza, el cribado y manejo de sustancias tóxicas, los trastornos de conducta alimentaria, la salud mental, el sueño e incluso la suplementación de macro y micronutrientes cuando sea necesario. Este enfoque aporta beneficios que van más allá de la pérdida de peso: reduce los efectos adversos gastrointestinales, las deficiencias de micronutrientes, ayuda a preservar la masa muscular y ósea y mejoran la salud metabólica y el bienestar general.
 
Limitaciones: se trata de un documento de consenso donde algunas de las recomendaciones se apoyan en evidencia indirecta y experiencia clínica. Se requiere de ensayos controlados para evaluar los resultados de las combinaciones farmacológicas con distintas estrategias de estilo de vida.
 
Conclusiones principales y opinión personal: este posicionamiento sitúa el abordaje nutricional y del estilo de vida como coprotagonista de la terapia con aGLP-1. Integrar la valoración estructurada del paciente con una educación en medidas de estilo de vida, incluyendo nutrición y ejercicio físico, permite optimizar resultados y proteger la composición corporal a la vez que favorece la adherencia y sostenibilidad del plan terapéutico.
 
Aplicabilidad clínica y perspectivas de investigación derivadas del estudio. Se plantean varías líneas de investigación  como son la relación entre la alimentación y la secreción de GLP-1 nativo, las estrategias para el mantenimiento de la pérdida de peso a largo plazo (incluyendo la terapia grupal, programas como Food is Medicine o las herramientas de teleconsulta) y los criterios diagnósticos para la definición de obesidad.
Resumen para la población general: la obesidad es una enfermedad compleja, multifactorial, crónica y recidivante. Los  aGLP-1 han demostrado reducción ponderal significativa y beneficios asociados para la salud. Sin embargo, se aconseja que su uso vaya asociado a un plan de salud global en el que se evalúen las condiciones personales de cada paciente y se incluya una intervención nutricional y de estilo de vida.
Fecha: Septiembre de 2025

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