Santiago de Compostela, 22 de octubre de 2026.- La lipoproteína(a), conocida como Lp(a), está adquiriendo un protagonismo creciente en la identificación del riesgo y la prevención cardiovascular. Sus niveles dependen fundamentalmente de la genética, permanecen relativamente estables a lo largo de la vida y, cuando son elevados, constituyen un factor causal e independiente de enfermedad cardiovascular aterosclerótica y se asocian también a un mayor riesgo de estenosis valvular aórtica. Sin embargo, puede permanecer durante años sin ser detectada si no se solicita específicamente su determinación.
Por ello, su estudio ya no se centra únicamente en determinar su relación con el riesgo cardiovascular, sino en avanzar en su identificación precoz y esclarecer si las importantes reducciones de sus niveles, que permiten conseguir los nuevos tratamientos en investigación, pueden traducirse en una disminución efectiva de infartos, ictus y otros eventos cardiovasculares.